Noble Blood (eBook)
224 Seiten
Grupo Rodrigo Porrúa (Verlag)
661000009351-9 (EAN)
En algún
lugar de Europa del siglo XIX; una vez se habló de una familia que la
desgracia y la fatalidad encontró. La hija, Melanee Dan Gauten, fue la única
sobreviviente de aquel terrible evento.
Con el paso de los días, aprende a subsistir y vivir en completa soledad,
entre muros que la escuchan gritar por respuestas y explicaciones.
La llegada de una completa extraña con habilidad única, necesitada en todo
aspecto, le lleva paz y compañía al recibirla fraternalmente.
El tiempo se encargade que la nueva inquilina pregunte por sus
progenitores, trayéndole más preguntas que explicaciones.
Dichas preguntas la conducirán a desentrañar grandes secretos que
rápidamente deberá digerir y que la llevarán a viajar por tierras desconocidas
con destinosinciertos; descubriendo además que su madre aún sigue con vida.
Capítulo 1
Redención
En algún lugar de Europa en el siglo XIX, una pareja rodeada de lujos discutía en su mansión. Una niña llamada Melanee Dan Gauten caminaba por el pasillo cerca de la habitación de sus padres escuchando su inquieta conversación:
—No podemos seguir escondiéndonos así, no es bueno para Melanee quedarse encerrada aquí por siempre —dice el señor.
—Lo sé, entiendes, estoy consciente de ello. Pero debemos ser cuidadosos, alguien puede descubrir la verdad, y no quiero arriesgar a ninguno de ustedes, sobre todo a nuestra hija —respondió la esposa.
Cuando Melanee escuchó la discusión, se detuvo frente a la puerta con inquietud, acercándose sigilosamente a la puerta entre abierta:
—Yo asumí el riesgo al casarme contigo y criar a nuestra hija; por lo que estoy preparado para lo que sea que se aproxime, aún si tengo que arriesgar mi propia vida por ustedes.
—Por favor, Frederick, no hables así, lo menos que deseo es perderte por intentar actuar intrépidamente —respondió la mujer más inquieta.
—¿De qué estarán hablando? —se preguntó Melanee un poco confundida y siguió escuchando todo.
—…Como cabeza de esta familia, es mi deber protegerlas; así que pese a todo, pienso que debemos salir al pueblo de vez en cuando.
—No seas tonto; si alguien llega a descubrirlo, todo se habrá terminado para esta familia.
—¡¿Entonces quieres que permanezcamos aquí encerrados, como aves en una jaula, Sybil?! —responde el marido muy efusivo ante la intensa conversación.
—No quiero discutir más sobre el tema si vas a tomar esa actitud. Esta conversación ya se terminó —responde ella cruzando los brazos y sentándose en la cama, mientras Frederick se encamina a la puerta.
Melanee se aparta rápidamente de la puerta al verlo acercarse; pero en su sobresalto tropieza al caminar hacia atrás. Al caer se golpea fuertemente en la sien contra la pared.
—¡Melanee!, hija, ¿te encuentras bien? —dice él corriendo a ella para observar su herida.
—Sí, estaré bien —responde con tranquilidad mientras él miraba como su herida sanaba por si sola y su madre los observaba muy seria y con una tenue sensación de preocupación.
»¿Lo ves?, ya desapareció, ya no tengo nada. Papá, ¿ocurre algo malo entre tú y mamá?
—No cariño, no ocurre nada; son sólo… cosas de adultos —le contesta frotando sus hombros como cualquier padre cariñoso para despejar su mente de ideas mal interpretadas que pudiera tener.
Más tarde esa noche, la familia se encontraba lista para cenar en el comedor. No obstante, un individuo ajeno estaba observándolos desde un árbol; mirándolos a través de la ventana con unos binoculares.
—…ya los encontré —menciona aquella figura.
—Y dime querida, ¿qué hiciste el día de hoy? —preguntó Frederick dulcemente mientras ambos esperaban a Sybil para empezar a cenar.
—Bueno… terminé de leer un libro.
—Vaya, qué bien, cuéntame, ¿Qué tal te pareció? —contesta haciéndole conversación.
Aquel hombre continuó observando cómo Sybil se reunía con su familia en la mesa y comenzaban a servirse en sus platos. Después, le apuntó a Frederick con un revolver de cañón inusualmente largo:
—Esa cena luce exquisita. Es una lástima que no alcanzarás a probarla —menciona sosteniendo firmemente el arma apoyado en su brazo izquierdo.
Calculando bien su pulso, amartilló el arma preparando su disparo. En el comedor, su blanco estaba por probar el primer bocado mientras Melanee y Sybil hablaban un poco.
En un parpadeo, aquel sujeto jaló del gatillo, expulsando una bala puntiaguda que atravesó el cristal del ventanal y se impactó en el pecho de Frederick. Dicho disparo fue tan potente que lo derribó de la silla al momento de tocar su pecho, como si se hubiera tratado de la bala de un cañón.
Melanee despierta súbitamente muy agitada en su cama, mirando a su alrededor considerablemente oscuro por cortinas que iban del techo hasta el suelo cubriendo largos ventanales. En la recamara se encontraba un armario de madera sumamente ancho, un peinador de espejo ovalado con su silla de pantas curvas talladas en madera. Cerca de la cama estaba una pequeña mesa donde reposaba una lámpara de aceite, misma que se encontraba apagada. Una vez visto que se encontraba en su habitación se lleva la mano a la frente deslizándola hasta su cabeza por la impresión que le causó tan terrible sueño. Poco después sale de su habitación ya vestida y llega hasta las escaleras con un gesto depresivo sin mirar nada más que al piso.
—Hola hija, ¿otra vez durmiendo en la tarde? ¿Gustas que te prepare algo de comer? —le dice Sybil desde abajo portando un delantal y mirándola con una sonrisa.
Aquel gesto la hizo sentir mejor y salir de la cabizbaja expresión que tenía. En un instante, un ruido en las ventanas la distrae y la hace desviar la mirada a la fuente del ruido. Al ver que no era nada significativo, vuelve a dirigir la mirada a su madre; pero ella ya no estaba ahí, se trataba sólo de su imaginación. Vuelve a sentirse deprimida y continúa bajando las escaleras.
En su camino por la planta baja se encuentra con aquel comedor y se detiene a mirarlo; recuerda sus gritos al ver el cuerpo de su padre en el suelo, reviviendo en su mente aquel momento cuando se vio embestida por su madre, quien recibe dos disparos en la espalda al prevenir que estos le impactasen.
—Melanee… por lo que más quieras… no hagas ningún movimiento —le dijo con una voz entrecortada por los impactos, hasta desmayarse sobre ella, quien queda en estado de shock intentando acallar su inevitable llanto.
Volviendo en sí, Melanee camina al comedor para encontrar algo que comer.
Melanee es una chica de 16 años que vive sola en una gran mansión, culpándose de la muerte de su madre, ya que ella sabía muy bien que no le pasaría nada debido a su extraño don, el cual recuerda que descubrió a corta edad cuando empezó a dar sus primeros pasos. En tal ocasión, perdió el equilibrio y cayó junto a una mesa de la sala y un jarrón de cerámica se le vino encima, golpeándole el hombro y clavándosele un pequeño trozo en la pierna.
Al estar su padre presente corrió en su ayuda y Sybil apareció rápidamente al escuchar el fuerte llanto de Melanee. Frederick rápidamente le retira el pedazo filoso de porcelana y la lleva a la cocina a intentar curarla; pero antes de llegar nota que su hija ya no llora más, llevándose la sorpresa de encontrarla sin ningún rasguño o daño visible.
Además de sus padres, cuenta con una tía que vive en el pueblo cercano de la que su madre habla muy poco y muy rara vez los visita; de igual forma, su madre nunca la llevó a conocerla, aunque ella se lo pidió insistentemente por un tiempo.
Por todo ello, jamás optó por salir de los alrededores en aquellos cinco meses después de aquella trágica noche; ya que nunca conoció a nadie afuera de la propiedad, ni el camino al pueblo cercano. Se encontraba completamente incomunicada y aislada.
Cuando termina de cenar, se dirige a la puerta trasera cerca de la cocina y se envuelve en una capa para abrigarse del frío otoñal de la intemperie.
En la parte trasera de la mansión se encontraba un invernadero, en donde entró a dar agua a algunas de sus rosas, gencianas y una orquídea. Posteriormente, y como una de sus pocas actividades diarias, tomó un canasto y salió al bosque a buscar más flores de los alrededores para su jardín, cuidando de no perder el camino de regreso cada vez que salía.
En aquella ocasión, intentó ir un poco más allá de donde ya conocía, para intentar encontrar alguna flor nueva; pero aparentemente no consiguió tener mucho éxito:
—Rosas, tulipanes, lirios… nada nuevo —se gira algo desanimada después de caminar por un tiempo.
De pronto algo le llama la atención cuando gira la cabeza a la izquierda. Se sorprende al ver una flor sumamente azul con forma de trompeta levemente cerrada; tiene un cáliz verde en su base y dientes triangulados:
»¡¿Será real; una genciana sin tallo!? —dijo contemplando dos corolas jóvenes entre las ramas y el musgo de una roca cerca de un pequeño manantial.
Al acercarse a la flor, tuvo un pequeño recuerdo de cuando su madre le llevó una maceta a su cuarto con las mismas flores, pero estaban abiertas; sus pétalos estaban extendidos y dejaban ver su tubo interior blanco con puntos azul oscuro.
—¿No es linda? ¿Quién diría que habría flores como estas por aquí? —le dice Sybil colocándola sobre el peinador del cuarto. Melanee al ver su brazo un poco descubierto por la manga de su vestido, le notó un rasguño considerablemente grande:
—¿Qué te pasó en el brazo? ¿No te duele? —le formula en ese recuerdo que le trajo la flor, seguía hipnotizada mientras la miraba. Mientras que detrás de ella, un lobo negro se le acercaba ferozmente sin que lo notara.
—Em… no es nada, sólo fue un rasguño al recolectarlas —se cubre el brazo poniéndolo rápidamente atrás de la espalda.
Ni siquiera parpadeaba contemplando la flor. Nada parecía volverla en sí, ni siquiera el olor a carne que despedía el lobo de su hocico, con una agitada respiración saboreando su presa al acercársele lenta y cautelosamente con la mirada fija en su espalda.
Aquel cánido salvaje, al pisar una rama, la hizo volver en sí. Ella miró instintivamente detrás de su espalda, encontrando los ojos del...
| Erscheint lt. Verlag | 3.8.2018 |
|---|---|
| Sprache | spanisch |
| Themenwelt | Literatur ► Lyrik / Dramatik ► Dramatik / Theater |
| Schlagworte | GRP • Grupo Rodrigo Porrúa • Noble Blood • Raúl E. Ruiz Hernández • Raúl Ruiz Hernández • Rodrigo Porrúa |
| Informationen gemäß Produktsicherheitsverordnung (GPSR) | |
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