!Caliente! (eBook)
492 Seiten
Fondo De Cultura Economica (Verlag)
978-607-16-8197-3 (ISBN)
El caracter universal del jazz latino se manifiesta en la multiplicacion creciente de su publico y en la diversificacion de sus repertorios. La importancia de este genero de la musica popular es indiscutible: cada vez se aprecia mas la influencia del Caribe y de Latinoamerica en todos los ambitos de la cultura. El libro de Delannoy muestra los mejores momentos de la historia del jazz latino y hace un registro de los musicos y las corrientes esenciales que han dado vida a esta expresion musical, remontandose a las raices del jazz latino en la region de Nueva Orleans y a las influencias posteriores que lo han ido modificando y enriqueciendo. Es en Nueva York, en los anos cuarenta, cuando se reconoce la influencia latina en el jazz, su abundancia de colores sonoros. Delannoy explica en este texto invaluable para entender el jazz latino, que es preciso profundizar en el estudio de los ritmos afrolatinos para comprender la singularidad de esta forma del jazz, senala que es importante entender la cultura de la que procede y ofrece, por ultimo, una mirada al futuro examinando las corrientes que han aparecido en los ultimos anos.
INTRODUCCIÓN
El jazz es una música de mezclas, de orígenes latinos y caribeños. Si los ritmos latinos de origen africano han formado siempre parte del jazz, hubo que esperar la década de 1940, con el concurso de músicos cubanos residentes en Nueva York, a que la industria del espectáculo y el público en general reconocieran oficialmente este aspecto latino cuya evolución ha hecho nacer lo que hoy se llama jazz latino.
Antes de llevar tal nombre a todos los labios, esta música fue conocida como jazz criollo, rumba, jazz afrocubano, cubop y mambo. Al correr de los años, tras la fusión esencial de las armonías del jazz con los ritmos afrocubanos, que se operó simultáneamente en Nueva York y en La Habana, se abrió a otros ritmos afrolatinos, como el joropo venezolano, la bomba portorriqueña, el merengue dominicano, el festejo peruano y aun al movimiento de la salsa. Casi 50 años después de su aparición, el término jazz latino, que algunos músicos remplazan por el de jazz afrolatino, designó en lo sucesivo un género musical (el jazz) asociado a los ritmos y a un conjunto de músicas populares de América Latina1 que, por el calor de sus lenguajes, tienden a unificar las culturas del mundo.
El jazz latino hunde sus raíces en las músicas afroantillanas de expresiones francesa y española. En sus inicios tuvo dos células rítmicas: el cinquillo2 y la clave.3 Y con ellas, la memoria de varios pueblos, de dos universos culturales, el europeo y el africano, que se encontraron en un lugar preciso: las islas del Caribe. Mientras que los cinquillos se encuentran en el origen mismo de las células rítmicas creadas voluntariamente por los compositores de la contradanza francesa, el género musical más popular en el Caribe colonial del siglo XVIII, la clave es un espíritu inherente a la música que surge de la sobreposición de varios ritmos. Como para el cinquillo, verdadera huella digital de la música afrocaribeña, existen varias formas de clave, de las cuales la más conocida es la cubana.
Factor de identidad cultural, la clave cubana, como frase rítmica, desembarcó en Nueva Orleans en el siglo XIX, cuando unos músicos locales, de regreso de Cuba, y unos músicos cubanos, de paso por Luisiana, se pusieron a interpretar las danzas habaneras que por entonces estaban de moda. Se desliza después al blues y al jazz. Se encuentra en diferentes formas en ciertas composiciones de Louis Armstrong, de Jelly Roll Morton y de W. C. Handy, composiciones que subrayan la influencia fundamental del Caribe hispanófono en el escenario musical de Nueva Orleans. En elocuente frase, Jelly Roll Morton ha evocado el término salsa 50 años antes de su primera utilización: “De hecho, si no son ustedes capaces de insertar ingredientes españoles en sus composiciones de jazz, no lograrán jamás obtener lo que yo llamo el perfecto condimento”.
Como todo arte, el jazz latino no se puede reducir a una ecuación. Se trata, sin duda, de un movimiento musical en evolución constante. En su origen, el jazz se convierte en jazz latino desde el momento en que unos músicos efectúan la fusión de melodías, de estructuras armónicas del jazz y de improvisación con ritmos afrocubanos producidos por una sección rítmica tocando en clave. La sección rítmica afrocubana tradicional se compone de un piano, cuya técnica a menudo es percusiva, de percusiones afrocubanas (timbales, congas, bongó) y de un contrabajo que produce una síncopa llamada tumbao.4 El pianista portorriqueño Eddie Palmieri, uno de los precursores de la salsa, llegará incluso a afirmar que “sin la sección completa de percusiones afrocubanas no hay jazz latino, sino solamente un jazz con acompañamiento latino”. Esta posición es un tanto excesiva, pues parece no querer tomar en cuenta la evolución de esta música, ya que muchos músicos latinoamericanos han remplazado con los años ciertas percusiones afrocubanas por otras que son testimonio de sus propias tradiciones musicales.
La verdadera explosión del jazz latino se produjo a comienzos de la década de 1940, cuando, en Nueva York, el trompetista cubano Mario Bauzá compuso Tanga, mientras que en La Habana, durante unas espontáneas jam sessions, músicos de jazz improvisaban sobre ritmos cubanos. En 1946, a instancias de Bauzá, otro trompetista, estadunidense esta vez, Dizzy Gillespie, invitó a ingresar en su orquesta al percusionista cubano Chano Pozo. Juntos popularizaron la composición Manteca, que desde entonces es el himno del jazz latino. Simultáneamente, a la sombra de esas dos oleadas creadoras llegó una tercera, impulsada por uno de los más formidables compositores y arreglistas cubanos del siglo XX, Arturo Chico O’Farrill, verdadero creador del género conocido con el nombre de cubop.
A finales de la década de 1950, tras la locura del mambo y el chachachá, y a medida que el jazz latino evolucionaba de la gran orquesta a unas formaciones más pequeñas, se insinuó en la música popular estadunidense otra influencia, llegada de Brasil, el bossa nova, música que brotó de una fusión de samba, de jazz y del impresionismo musical francés. En la misma época se abrieron nuevos horizontes. Los ritmos afrocubanos penetraron en el rhythm and blues, el jazz se vistió de melodías folclóricas latinoamericanas y unos músicos mexicanos grabaron un “jazz tropical” mientras el rock descubría las percusiones afrocubanas. Como si respondieran al llamado de vasos comunicantes, numerosos músicos europeos y japoneses convertidos a los ritmos latinos se hicieron los nuevos embajadores de una cultura que poco a poco penetraba en un mundo en busca de especias, de sol y de danza.
Lentamente, los músicos de jazz ensancharon sus horizontes e incorporaron a sus composiciones elementos de música popular de América Latina y el Caribe, mientras que músicos de esas regiones insertaban frases y armonías de jazz en su propia música. Desde entonces, a las células rítmicas de la clave cubana presentes en el jazz vinieron a añadirse los perfumes rítmicos de otras regiones, como los de República Dominicana, Puerto Rico, Venezuela, Colombia o Perú. La evolución del jazz latino va de la mano con el desarrollo de los intercambios culturales entre los países del Caribe y América Latina y los del resto del mundo, intercambios basados en la libre expresión de varias raíces culturales, en el orgullo de pertenecer a las diferentes comunidades de donde provenían los músicos. Por otra parte, esta interpenetración musical tiene el mérito de poner de manifiesto el carácter musical universal del jazz, calidad que nadie puede negarle hoy.
En los capítulos que siguen relataremos las páginas principales de la historia del jazz latino, pues es difícil, si no imposible, trazar un panorama detallado de 150 años de música en un solo volumen. No se trata de escribir la historia de las músicas populares latinoamericanas o del Caribe ni de redactar una enciclopedia de todos los músicos que, un día u otro, han rozado el jazz latino. En lugar de lanzarnos a hacer una letanía de nombres, fechas, títulos de discos y análisis musicales estorbosos, nos hemos concentrado en los músicos, las grabaciones y las corrientes que nos parecen esenciales, para lo que debimos hacer unas elecciones delicadas, pero siempre cuidadosos por introducir descubrimientos que pudieran cambiar la interpretación de la historia de la música popular occidental de estos últimos 50 años. Insistiremos, asimismo, en la importancia de la cultura musical hispanoamericana: Brasil tuvo un pasado colonial y una evolución musical diferentes. Algunos consideran que el jazz latino tiene un ala brasileña; ¿no será, antes bien, un cuerpo desplegado, íntegro? Brasil es, por sí solo, un continente cultural complejo, y la variedad de sus músicas populares mezcladas con el jazz debiera ser objeto de un estudio separado. Rozaremos, pues, la cuestión brasileña a través del bossa nova, esta alianza de ritmos brasileños con el impresionismo musical francés y el cool jazz norteamericano.
Para comprender mejor el costado exuberante de este jazz latino, su abundancia de colores sonoros, nos explayaremos por unos instantes en la formación de sus raíces en la región de Nueva Orleans. Seguiremos los pasos de los ritmos afrocubanos desde La Habana hasta su llegada a Nueva York, de donde, tras una serie de adaptaciones, partieron a seducir al mundo entero. Examinaremos después cómo varias músicas tradicionales del Caribe y América Latina influyeron sobre el jazz y cómo éste, a su vez, influyó sobre ellas. Es importante profundizar en el estudio de los ritmos afrolatinos que enriquecieron el jazz latino. El ritmo es el testimonio de una cultura; una cultura se define por el empleo del tiempo y del espacio. Por último, nos detendremos un momento en las corrientes que aparecieron en esos últimos años, antes de terminar con una mirada al futuro.
Nos ha parecido primordial dejar la palabra a los actores —músicos en su mayoría— que han participado en las diferentes aventuras de esta música. Esos participantes han estado demasiado tiempo olvidados y sus testimonios ocupan el primer plano de esta obra. ¿No son ellos los mejor situados para hablar de una música a la que han consagrado su vida? Pero guardémonos de juzgar la carrera de un músico por sus grabaciones,...
| Erscheint lt. Verlag | 22.3.2024 |
|---|---|
| Verlagsort | Mexico City |
| Sprache | spanisch |
| Themenwelt | Kunst / Musik / Theater ► Musik ► Jazz / Blues |
| ISBN-10 | 607-16-8197-9 / 6071681979 |
| ISBN-13 | 978-607-16-8197-3 / 9786071681973 |
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