De mano en mano (eBook)
180 Seiten
Fondo de Cultura Económica (Verlag)
978-607-16-8607-7 (ISBN)
Alicia Molina es una destacada escritora mexicana, pionera de la literatura infantil en México; desde hace muchos años se dedica a promover la inclusión social de las niñas y los niños con discapacidad. En 2024 fue galardonada con el importante Premio Jorge Ibargu?engoitia de Literatura por su trayectoria. Con el FCE también ha publicado El agujero negro, No me lo vas a creer, El zurcidor del tiempo, La noche de los trasgos, El cristal con que se mira, La marca indeleble y Panthera leo.
Alicia Molina es una destacada escritora mexicana, pionera de la literatura infantil en México; desde hace muchos años se dedica a promover la inclusión social de las niñas y los niños con discapacidad. En 2024 fue galardonada con el importante Premio Jorge Ibargüengoitia de Literatura por su trayectoria. Con el FCE también ha publicado El agujero negro, No me lo vas a creer, El zurcidor del tiempo, La noche de los trasgos, El cristal con que se mira, La marca indeleble y Panthera leo.
Capítulo 2
Cazador de talentos
Una patada sacó a Toño bruscamente del futbol. Fue una falta clarísima y el árbitro lo marcó con un penal que los llevó a un gol que significaba el triunfo, pero eso no fue consuelo. Era su primera temporada en la selección de primaria alta, o sea, los grupos de quinto y sexto. Aunque quiso reincorporarse al juego, ya no lo logró.
Estaba muy adolorido y se quedó sin jugar ese partido, que definió el pase de su equipo a cuartos de final en el torneo interescolar.
El contrincante pateador se disculpó, el entrenador y los diez compañeros que completaban su equipo lo apapacharon y le agradecieron su parte en el gol del triunfo. Acostado en la banca, haciendo un esfuerzo para no quejarse, esperó a que llegaran a recogerlo.
Lo único bueno fue que su papá y su mamá lo llevaron juntos al hospital para que lo revisaran.
Sus papás se separaron cuando él era muy chico, así que siempre tuvo dos casas, y salía con cada uno por separado, pero cuando sucedía algo importante iban los tres juntos, en familia.
Esa misma noche, supo que no sólo se había perdido ese partido, sino que estaría en la banca en todos los de la temporada. No fue sólo un golpe, había una fractura en la tibia y el peroné. Afortunadamente, no afectaría el crecimiento de los huesos, pero tendría que estar enyesado varias semanas y después ir a terapia física por un tiempo. Ese día recibió su primera clase formal de anatomía y escuchó hablar de huesos y tendones, mismos que antes desconocía y que de pronto se volvieron tan importantes, tanto que les dieron nombre y apellido.
—Sólo si le entras con espíritu deportivo a la rehabilitación, estarás listo para jugar el próximo año. Eso, si bien te va —le advirtió el doctor.
Esa noche cenaron los tres juntos en la cafetería del hospital. Toño le dio el teléfono de su mamá a uno de los meseros para que les tomara una foto.
Aparecían muy sonrientes, como festejando, pues para Toño siempre era fiesta si estaban los tres.
La primera semana se sintió adolorido e incómodo, cuando por fin pudo apoyar el pie, empezó a ir a la escuela usando muletas. Ese lunes fue el héroe, el protagonista, todos pusieron su firma y sus dibujos en la superficie blanquísima del yeso. En pocos días, la férula empezó a ser cada día más gris, parda, sucia. No se podía lavar. Su mamá usaba una enorme bolsa de plástico para protegerla del agua cuando lo ayudaba a bañarse.
Los días que siguieron no fueron tan alegres como la foto. El problema para Toño era que toda su vida giraba alrededor del futbol. Practicaba en la escuela dos tardes a la semana y jugaba los sábados en la mañana. Eso, si no había un torneo especial que los obligara a entrenar un día extra y a jugar también en domingo. Además, veía en la tele todos los partidos que podía.
Pronto descubrió que ahora tendría más tiempo para hacer las tareas y también para aburrirse hasta el cansancio, hasta estar harto de estar harto.
Tras largos días de encierro, finalmente, se volvió un experto usando las muletas.
A la siguiente consulta no pudo ir su mamá porque tenía un examen de la maestría que estaba cursando. Lo llevó su papá con Marcela, su asistente en el despacho de arquitectos donde trabajaba. Toño la conocía desde la primera vez que lo acompañó a su oficina. Cuando él entraba a alguna junta, ella le conseguía hojas de papel albanene y le enseñó a calcar aviones de una revista. También lo llevaba al primer piso, donde había una máquina que vendía donas, papas y refrescos. Marce le daba monedas de a diez y permitía que comprara lo que quisiera.
Durante la merienda vio muy atento a su papá con su asistente, también notó que él le llamaba Mar, pero la joven concentró toda su atención en Toño. Le hizo muchas preguntas sobre cómo fue la falta que lo fracturó. Su interrogatorio denotaba dos cosas: sabía bastante de futbol y realmente le interesaba saber qué le había sucedido a Toño.
***
Poco a poco fueron reorganizando una rutina nueva. Como ya no iba al entrenamiento los martes y jueves, y como su mamá tomaba clases en ese horario, le pidieron a Saúl, el dueño de la papelería de la esquina y amigo de su mamá desde la prepa, que Toño se quedara con él mientras ella volvía de la universidad. Su mamá dijo que podía ayudar atendiendo el mostrador como voluntario. Saúl no estuvo de acuerdo.
—El trabajo es trabajo. No se regala nunca.
Así quedó contratado. Le pagaría doscientos pesos por dos jornadas, de dos horas cada una.
A Toño le caía bien Saúl y, además, se entretenía atendiendo el mostrador. De cinco a siete de la tarde, se vendían sobre todo monografías escolares, cartulinas, lápices, pinturas, lo necesario para hacer la tarea. Aprovechaban también para ofrecer algunos dulces que los estudiantes insistían en llevarse, como compensación por hacer los deberes de la escuela.
Los primeros días atendían juntos a la clientela de la tarde. Cuando Saúl descubrió que su ayudante era muy eficiente y bueno para las cuentas, lo dejaba solo y se iba a la trastienda a realizar el trabajo que le apasionaba y del que vivía el negocio: la computación y el diseño. Arreglaba todos los desperfectos de computadoras nuevas o viejas, actualizaba programas, también hacía sobre pedido toda clase de diseños y los imprimía ajustándose a las necesidades de cada cliente.
Otro negocio boyante, con una clientela peculiar y fiel, era explicar con paciencia, una y otra vez, a los mayores de setenta años cómo entrar y salir de un determinado programa, cómo usar el correo electrónico, adjuntar documentos, guardar archivos o buscarlos cuando se pierden en los indescifrables caminos digitales. La primera lección consistía en explicarles que las computadoras, igual que las personas, cuando empiezan a hacer tonterías, hay que mandarlas a descansar un rato.
—La apagas, te serenas, y luego tú y ella se reinician, y verás que todo sale bien.
Pasar la tarde juntos era un buen negocio para Saúl y Toño. Al chico se le iba volando el tiempo entre un cliente y otro, y el dueño podía concentrarse en resolver sin interrupciones los retos digitales y de diseño que lo ocupaban.
Uno de esos jueves llegó a la papelería, con la boca llena de exigencias, la dichosa Perla. Era la vecina inconforme del edificio donde vivía Toño. Su mamá y Saúl, cuando hablaban de ella, la llamaban doña Tiquismiquis.
Pues Perla Tiquismiquis había encargado un programa para llevar ordenadas las cuentas de cada una de sus tortillerías y de todas en conjunto. Saúl le diseñó la tabla, le enseñó a usar Excely le explicó que tenía que ser muy sistemática para ir subiendo la información semanal de sus gastos e ingresos. Perla pensaba que como ya tenía la computadora y el programa, todo se iba a hacer automáticamente. Saúl estaba tratando de convencerla de que debía volver a su cuaderno para llevar su cuenta, porque los datos que no se suben ni suman ni restan ni cuentan.
Perla no estaba dispuesta a ceder.
—No me digas que con todo lo que invertí, me vas a salir con que no sirve mi compu. Me recomendaron mucho esa marca, se me hace que el inepto eres tú.
—A ver, doña Perla, vamos a intentarlo de nuevo. ¿Me trajo las listas de gastos e ingresos que le hicieron sus empleadas? Vamos a meter nuevamente esta información. Yo la leo y usted la anota en la tabla.
Después de más de una hora de dictar, corregir y volver a empezar, finamente le salieron las cuentas a doña Tiquismiquis. Sacó de su bolsa un billete de doscientos pesos y lo puso sobre el mostrador diciendo:
—Deberías hacerme un descuento, Saúl, ya soy cliente frecuente —se quejó, quitándole importancia a todas las molestias que le daba.
Cuando por fin salió, el dueño de la papelería, famoso por su tolerancia, estaba ya a punto de estallar.
—Ahora sí se te iba a acabar la paciencia, ¿verdad? —observó Toño.
—Me quedé en el “casi, casi” —admitió Saúl.
Recogieron con calma, pues era necesario que todo quedara en su lugar para empezar al día siguiente. Entre los dos, lo hicieron muy rápido. Finalmente, Saúl sacó de la caja el billete marcado que le había entregado Perla Tiquismiquis y le pagó a Toño.
—Gracias.
—Gracias a ti, Toño. Avanzo mucho en mi trabajo cuando vienes a ayudarme. Ojalá pudieras venir más tardes.
Cuando llegó a recogerlo su mamá, apareció en la cara de Saúl la sonrisa más abierta y los ojos más luminosos de toda la tarde.
Cerraron la papelería y juntos se dirigieron al edificio donde eran vecinos. En el camino Toño comentó que lo habían invitado a ver el partido del próximo domingo desde la banca.
Lo que no les contó es que tenía una misión asignada. Sus compañeros sabían que a ese partido asistiría el equipo de cazadores de talento futbolístico que definiría quienes formarían parte de la liga interescolar de la zona. Los expertos observarían cuatro partidos de cada equipo para calificar a los candidatos. Los amigos de Toño le pidieron que los escuchara con atención. Su objetivo era descubrir cuáles serían los criterios, así cada uno estaría preparado para mostrar sus mejores cualidades.
***
El domingo Toño insistió en ponerse el uniforme, para...
| Erscheint lt. Verlag | 17.1.2025 |
|---|---|
| Verlagsort | Mexico City |
| Sprache | spanisch |
| Themenwelt | Kinder- / Jugendbuch ► Spielen / Lernen ► Abenteuer / Spielgeschichten |
| Schlagworte | Amistad • Cuento • escuela • Familia • historias de vida • literatura infantil |
| ISBN-10 | 607-16-8607-5 / 6071686075 |
| ISBN-13 | 978-607-16-8607-7 / 9786071686077 |
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